• Año de Inicio: 1989
  • Sector: Agricultura.
  • Puesto: Asistente Administrativo de Producción Primaria.

Julio César Vargas

Conocedor de los cultivos de Las Marías como pocos, se inició en el área de Forestal y luego ganó experiencia en distintos sectores de las áreas de Industria y Agricultura, desde el aserradero hasta las plantaciones. “Un día mis superiores vieron algo en mí y me empezaron a dar más responsabilidades. Así pasé a formar parte del área de investigación y desarrollo”.

Durante 20 años hizo el seguimiento minucioso de plantaciones de té, plantaciones de yerba, y relevó datos valiosísimos para lograr la reproducción vegetativa de las mejores plantas. Para Julio “la yerba es como una persona”. Él conoce sus distintas cualidades, el tipo de hoja, el color. “Es un trabajo sobre todo de paciencia y más que nada de ser muy detallista”, asegura orgulloso. En el caso del té, nos cuenta que lo que se busca en una planta es una mejor calidad de corte. Que tenga buen color, buen sabor, y es un poco más complejo que en la yerba mate. Si bien hoy en día Julio está abocado a tareas administrativas del área de Producción, su conocimiento siempre está presente a la hora de reconocer una planta y sus características.

“Me enorgullece el compromiso que Las Marías tiene con la naturaleza”

Julio destaca la oportunidad de poder convivir con la naturaleza. Cuando de anécdotas se trata, no duda en contarnos acerca de su encuentro cercano con un gran felino. “Me encontré a quince metros con un puma. Fue en el año 2012, más o menos a las 6:30 de la mañana. Yo tenía que hacer un recuento de cómo estaba la producción, cuando veo que viene caminando un animal y veo que es el puma. Me quedo, lo observo, saco mi teléfono y le saco fotos. El animal se para un rato y después continúa su camino”, nos relata.

“Hijo de Las Marías” como él mismo se reconoce, su padre se jubiló en el Establecimiento en 1978, como capataz de plantación, y su familia está integrada por once hermanos, de los cuales seis trabajaron en Las Marías. Su infancia quedó marcada por su paso por la Escuela Victoria y los más gratos recuerdos de sus maestras y compañeros. Julio tiene tres hijos, un varón y dos mujeres. Una de sus hijas heredó su amor por el campo y sigue sus pasos: se recibió en el Instituto Agrotécnico y es Técnica Superior en Producción Agropecuaria. “Estoy orgulloso de ella”, nos comparte.


El espíritu de hacer las cosas bien